sábado, enero 07, 2012
Superpoblación humana… el exterminio ya está en marcha
Lunes 31 de octubre de 2011 en el hemisferio norte. Nació el habitante número 7.000 millones. Tal vez fue un bebé con los ojos aplanados y el pelo lacio, uno más entre las 1.350 millones de personas que viven en China. Quizás fue en una camilla precaria en Uttar Pradesh, en la India, el estado más poblado del mundo, con 200 millones de personas, donde nacen en promedio 51 bebés por minuto. O en un rascacielos de San Pablo, en medio de la locura del tránsito y con el destino de abrirse camino entre 21 millones de personas apiñadas en esa ciudad.

No importa dónde haya sido pero, según la proyección del Fondo de Población de las Naciones Unidas, el 31 de octubre de 2011, en algún lugar exacto, nació el ciudadano número 7.000 millones.

Muchos países quisieron arrogarse el privilegio de tener al bebé 7.000 millones entre sus fronteras, por lo que hubo una especie de carrera global para ver quién llegaba primero. Y aunque la mayoría de los cálculos extraoficiales hablaban de India o África como el lugar donde nacería el chico del número redondo, se les adelantó Filipinas, que con sus casi 100 millones de habitantes es uno de los quince países más poblados del mundo.

Con 2 kilos y medio de peso, Danica May Camacho llegó al mundo segundos después de la hora cero del lunes 31 de octubre de 2011, por lo que fue considerada, de modo simbólico, como la habitante número 7.000 millones. La pequeña nació en el Hospital José Fabella de Manila, donde fue recibida además por el ministro de Salud filipino y autoridades locales de la ONU

El bebé número 6.000 millones fue Adnan Mevic, que nació el 12 de octubre de 1.999 en Sarajevo. La ONU lo eligió en un gesto simbólico para marcar el número redondo, y el entonces secretario general Kofi Annan lo visitó en el hospital y se sacó una foto con él y su familia. Hoy Adnan Mevic, de 12 años, vive en la pobreza, con sus padres desempleados. Su padre sufre cáncer y apenas puede pagarse el tratamiento médico.

Cualquiera sea el bebé 7.000 millones, lo seguro es que llega a un mundo en el que las mujeres tienen menos hijos que en los años 60 pero en el que la población no para de aumentar. En el caso de Danica, se supone que vivirá 73 años, que es el promedio para las mujeres en su país, algo más que los 72 años de vida promedio en el mundo para las mujeres y los 68 años para los hombres.

Muchos bebés nacieron en los primeros segundos del lunes 31 de octubre de 2011; muchos rostros sonrientes, lágrimas de emoción y augurios de esperanza los recibieron. Cualquiera de ellos pudo ser el número 7.000 millones pero el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, dijo a la revista Time que la existencia de 7.000 millones de seres humanos no es motivo para alegrarse, ya que los recién nacidos llegan a “un mundo contradictorio”, en el que hay a la vez “mucha comida y 1.000 millones de personas que se van a dormir hambrientas cada noche”.

En medio de la crisis global que afecta al mundo, Naciones Unidas recibe al habitante número 7.000 millones del planeta como un acontecimiento que abre nuevas y amplias interrogantes.

En la última semana de octubre de 2.011, la ONU divulgó en su sede de Nueva York un informe titulado “Las Perspectivas de la Población Mundial” que advierte sobre el continuo ascenso de la masa demográfica del mundo.

El crecimiento, corroborado por meticulosos cálculos, revela que habrá 9.300 millones de personas en 2.050 y más de 10.000 millones a finales del siglo XXI.

El nivel de 7.000 millones alcanzado es dos veces y media superior a la población existente en el planeta hace sólo seis décadas.

Dos mil años atrás había unos 300 millones de seres humanos. En el año 1.800 sumaron 1.000 millones y el ascenso continuó hasta los 2.000 en el año 1.927, los 3.000 en 1.959, los 4.000 en 1.974, los 5.000 en 1.987 y los 6.000 millones en 1.999.

La investigación realizada por el departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la ONU subraya que cada año el mundo incorpora unos 80 millones de nuevos habitantes, cifra equivalente a la población de Alemania o de Etiopía y apunta que para el año 2.025 India contará con 1.460 millones de pobladores y superará a China para convertirse en el país más populoso del mundo. En 2.050 habrá 1.720 millones de indios frente a 1.290 millones de chinos.

Más allá de las cifras y ante el asombroso crecimiento de la población humana del planeta, el informe de la ONU urge a un desarrollo con igualdad y a cerrar la brecha entre ricos y pobres.

Hasta aquí, el lado blanco de la información demográfica de nuestro planeta. Pero existe un lado oscuro y poderoso, en el cual unos cuantos que consideran que el número de humanos es demasiado grande, ya están trabajando arduamente desde hace bastante tiempo para no sólo frenar la tasa de natalidad, sino también para reducir la cantidad de personas.

El control de la población mundial

La realidad de nuestro mundo indica que la humanidad vive actualmente una lucha entre los fuertes y los débiles, cuyo ámbito de acción es universal. Enfrentándose un conjunto de países y sociedades enriquecidas que apenas constituyen el 15% de la población mundial, con una inmensa mayoría de población empobrecida, que padece una continua situación de injusticia, de robo y de violencia.

Existe una realidad de dominación de los fuertes, de ámbito planetario, cuyas fuerzas motrices son el lucro y el poder. Esta realidad se presenta en forma de planes que se disfrazan con nombres como “Salud reproductiva”, “Paternidad responsable”, “Planificación familiar”, “Educación sexual”, “Lucha contra el SIDA”, “Salud sexual”, “Acciones de género”, “Feminismo” o “Desarrollo sustentable”.

Esta división del género humano entre fuertes y débiles genera sobre los países empobrecidos una realidad de injusticia, violencia y muerte.

- El 82% de la humanidad está condenada al hambre.

- 1.500 millones de personas actualmente no tienen empleo.

- 400 millones de niños viven en situación de esclavitud

- 50 millones de muertos, la mayoría mujeres y niños, es el balance anual verdadero de los más de 40 conflictos bélicos abiertos en la actualidad.

- 50 millones de niños son abortados al año.

- 80 países tienen en vigor la pena de muerte

- El terrorismo y la eutanasia no cesan de arrojar victimas y destrozar familias.

Se vive en una auténtica guerra planificada contra la vida, contra los débiles, contra los empobrecidos; en la que no se puede ser espectador. Se es víctima o verdugo. Se está con los fuertes o con los débiles.

Los fuertes ejercen la dominación mediante los diferentes mecanismos que facilitan el control poblacional. Ellos no quieren más gente en el planeta y apelan a todo lo que esté a su alcance para reducir la cantidad de personas. El aborto, la eutanasia, la clonación, y la esterilización son algunas de las herramientas más utilizadas para lograr este fin.

Es llamativo que cada vez con más frecuencia sean abordadas y aceptadas en todos los países las políticas oficiales a favor del aborto.

En la actualidad está permitido el aborto en países que suponen el 61% de la población mundial, sin contar los abortos ilegales, los cuales se dan tanto en los países en que está legalizado como en los que no.

En el mundo científico se considera ser vivo a cualquier tipo de célula que existe en la naturaleza, pero los mismos investigadores que pretenden encontrar vida en otros planetas son los que trabajan para que se extingan millones de seres humanos que ellos consideran “no deseables”.

Según parece, en algunos países no se considera una persona con vida a un feto dentro del vientre materno, sobre todo si es en las primeras semanas de gestación, a pesar de que incluso antes de las cuatro primeras semanas ya existe latido.

Para justificar el aborto terapéutico se habla del potencial peligro para la salud de la madre, o de grandes malformaciones en el feto. La mayor tasa de abortos, el 97%, se produce en mujeres sanas de entre de 20 y 29 años, que es la edad que se considera como la de menor riesgo de alteraciones psicológicas.

Pero sin dudas la herramienta de exterminio de personas que más a la vista se encuentra es la generación de la violencia, mediante métodos tan perversos como inimaginables.

La paternidad responsable no está fomentada debidamente en los sectores marginados de la sociedad, de modo que esta debilidad de la familia es asumida por el Estado, o más bien, los padres delegan en el Estado la responsabilidad de la crianza y la educación de los hijos; y el Estado asume esta responsabilidad de la manera más fácil y rápida: Otorgando, dando, regalando. Otorgando no posibilidades de desarrollo personal positivo y sostenido a las personas jóvenes, sino dando cosas materiales, alimentos y dinero.

Este es un mecanismo que sólo se torna aceptable si se implementa por un corto plazo; es un sistema de emergencia para paliar una situación urgente del seno familiar. Pero si la dádiva se extiende en el tiempo y no se pone en marcha un verdadero compromiso político e institucional para que los individuos incorporen los valores necesarios para superar ellos mismos sus debilidades sociales, lo que se obtiene es una mayor degradación ética, moral y social. Esto acarreará aún más pobreza, marginalidad y violencia.

Esta situación queda demostrada constantemente con las manifestaciones sociales llevadas a cabo por los empobrecidos y marginados: Cortes de calles, de avenidas y de rutas, ocupación ilegal de lugares públicos, intimidación, exigencias, recelos, envidias, destrucción  y violencia… cada vez más violencia. Y, en general, estas manifestaciones violentas son producidas por aquellos a los que ya se les dio algo. Pero ellos no son los responsables directos. El sistema lo es. El sistema de la dádiva es el responsable de que existan ya generaciones enteras de personas marginadas con escasos nutrientes, poca educación y demasiado entretenimiento superficial que han sido moldeadas por las instituciones para que sólo hagan en su vida lo que aprendieron del sistema: Pedir, reclamar, exigir, protestar.

Esta deformidad del sistema natural de la familia hace que las personas se desarrollen sin formación en valores éticos y morales y sin respeto a la dignidad, propia y de los demás.

En los estamentos más empobrecidos de la sociedad, las personas no consideran que su propia vida tenga algún valor, por lo tanto tampoco valoran la vida de los demás. Los asesinatos cada vez más violentos hablan a las claras del escaso valor que le otorgan algunas personas a la vida humana.

La cantidad de asesinatos de menores, sobre todo por parte de sus padres, ha crecido de forma alarmante poniendo en evidencia el debilitamiento de los lazos sanguíneos como nunca antes había ocurrido.

Está visto que este es un punto clave de ataque a la familia, célula básica de la sociedad. El ataque sistemático a la familia, ha llevado a ésta a la pérdida de la transmisión de valores como la gratuidad, el sacrificio, la solidaridad, el amor, la protección del débil, dejándolo en manos del Estado donde prima el individuo sin responsabilidad, que consume, que vive al día, que busca el bienestar y la comodidad por encima de todo, que no lucha por los más débiles o contra las injusticias.

Quienes se creen los dueños y señores del planeta se han ocupado en todos estos años y en todo el mundo de forjar generaciones completas de personas con la mente entumecida, cuyas únicas alternativas a la dádiva son aún peores: Drogas, asesinatos, esclavitud, prostitución.

Las circunstancias contenidas en la marginalidad parecerían estar encadenadas y perfectamente planificadas. La dádiva es la salida fácil y rápida, por lo tanto genera el facilismo: las personas obtienen lo que piden sin que les cueste nada. El facilismo crea en muchos cierta cultura de desprecio por el esfuerzo, la experiencia y el aprendizaje. El desprecio por el esfuerzo propio y del prójimo genera la delincuencia: La persona puede tomar lo que no es suyo porque está acostumbrada a tener sin que le cueste. La delincuencia tiene varios matices que van desde el hurto hasta el tráfico de drogas, el asesinato por encargo o el sometimiento de otras personas.

En toda esta cadena de circunstancias presentes en la marginalidad el desprecio por la vida humana se va haciendo cada vez más común. En algunos medios de comunicación ya no es noticia que hayan matado a unos cuantos sino que hasta existen periodistas que se sorprenden cuado deben comenzar el día informando que no han matado a nadie.

En otros casos resulta que se le otorga suma trascendencia a uno o dos casos de muerte violenta de niños, montando verdaderos operativos mediáticos con periodistas, investigadores, analistas, psicólogos, abogados y opinadores de diversa índole, manteniendo en vilo al público como si se tratara de una telenovela dramática. Pareciera que, cada cierto tiempo, todo ese andamiaje periodístico se pone a funcionar sólo por uno o dos casos para no tener que describir y contar sobre todos los demás centenares de menores que mueren cada día no sólo por asesinato, sino también por causa del hambre, de la inasistencia, de la esclavitud, del abandono y de la indiferencia; que también son formas de la violencia.

Y la dádiva crece, y la cantidad de marginados crece, y la cantidad de muertos crece. Todo parece indicar que el gran plan está en marcha.

Ellos no quieren más gente en el planeta. Incluso harán todo lo posible por reducir la población humana. El exterminio ya comenzó.

Eutanasia

Se conoce como eutanasia al proceso de muerte inducido premeditadamente de una persona hacia otra con el fin de ahorrarle sufrimiento. Eso es diferente al derecho a morir dignamente.

Más técnicamente algunos definen a la eutanasia como una muerte “piadosa” provocada en una persona que sufre una enfermedad incurable y dolorosa.

Las sociedades quieren alargar la vida media del ser humano, y lo están consiguiendo. Cada día se divulga más información relacionada con hábitos de vida saludable, con la calidad de vida, pero sin embargo, esas mismas sociedades modernas legalizan medidas para eliminar personas. Vale acotar que como consecuencia directa del alargamiento de la vida, aparecen más enfermedades propias de la ancianidad, que en algunos casos extremos justifican la eutanasia.

Según las más recientes estimaciones globales, existe una tendencia a vivir en una sociedad cada vez más envejecida, sobre todo en los sectores más acomodados. En este punto aparece un problema que parece haber sido obra de los planificadores mundiales que quieren que haya cada vez menos gente: En esos mismos sectores sociales en donde la gente tiene más larga vida es donde las familias tienen cada vez menos hijos, incluso un gran porcentaje de esas familias no tiene más que uno. Todo esto inducido por las políticas de planificación familiar basadas principalmente en la anticoncepción, por lo tanto, la atención y contención familiar a esos ancianos cada vez más longevos será escasa, puesto que tendrán pocos descendientes para que se ocupen.

Una parte de la sociedad hace todo lo posible para vivir más tiempo, pero no asume las consecuencias de ello. Muchas de esas mismas personas, provenientes de una cultura que pretende ser más longeva, ya no pueden hacer otra cosa más que estar sentados en su silla de ruedas al sol, ya no les sirven como referentes a la sociedad. Han perdido el valor dentro de una cultura que vive de lo que el presente dictamina y se transforman en simples elementos que alimentan otro de los negocios tan lucrativos como el de la medicina: las instituciones geriátricas.

Todo este escenario social, en el que también entran en juego las empresas médicas privadas y los efectores públicos, creará poco a poco la presión necesaria para que el Estado tome cartas en el asunto redactando leyes para que quienes estén signados a morir por una enfermedad de las llamadas “terminales”, lo hagan pronto; antes de empezar a sufrir dolor. A esto le llaman “muerte digna”.

También se encuadran dentro de esta situación los casos de personas en estado vegetativo o de coma irreversible.

En referencia exclusiva a la dignidad de la persona, del ser humano, se vuelve sumamente complicado analizar desde lo ético, lo moral, lo espiritual y lo emocional una realidad que nos indica que cada vez más países trabajan para que los que están sanos maten a los que están enfermos y que esto sea legal.

Por ejemplo, en Holanda, según el Informe Remnlik, de 1991, en 1990 hubo más de 12.000 casos de eutanasia en los cuales los médicos tomaron decisiones sobre las vidas de sus pacientes, en más de la mitad de los casos sin el consentimiento de éstos. Estas medidas tienen unas consecuencias directas, de las cuales, la más significativa es que Holanda es el país europeo más atrasado en cuanto a la medicina paliativa de Europa.

Los regentes actuales del gran poder mundial saben perfectamente que la utilización de la eutanasia frena la investigación y el avance de la medicina. Ellos han descubierto que tanto la eutanasia, como el aborto, como la clonación, generan y fomentan una mentalidad eugenésica, negándoles a los seres humanos su dignidad como personas y sus derechos, sobre todo, el derecho a la vida.

Ellos trabajan para generalizar la eutanasia en todo el mundo, ya que esta fomenta la mentalidad de que una vida con limitaciones no merece la pena ser vivida y especulan con que la presión social puede llegar a generar un sentimiento de culpa sobre la persona enferma, de tal modo que piense que es una carga para su familia y para la sociedad. Esto incrementa la eutanasia involuntaria, al igual que en el caso del paciente que no se encuentra en condiciones de expresar su voluntad. Bajo esta circunstancia son el médico y la familia, los que dan con la conclusión de cuál sería la voluntad del paciente si pudiera expresarse. Generalmente se llega a la conclusión de que esa vida no tiene valor.

¿Por qué ocurre esto? ¿Quiénes son los responsables de ésta situación de verdadero exterminio sobre la vida?

Thomas Robert Malthus fue un clérigo anglicano y erudito británico con gran influencia en la economía política y en la demografía. Vivió entre 1766 y 1834 y fue miembro de la Royal Society. Popularizó la teoría de la renta económica y es célebre por la publicación del libro "Ensayo sobre el principio de la población"

Él auguraba ya en el siglo XVIII que si la población mundial seguía creciendo el planeta caminaría inexorablemente hacia la ruina. Ese mito de que existen demasiados humanos sigue siendo argumentado por los Estados fuertes y organismos internacionales para justificar las políticas de planificación familiar, es decir, de exterminio, impuestas a los países débiles. Son los responsables de la malnutrición de sus habitantes, del subdesarrollo económico, de sus problemas sanitarios endémicos, de la destrucción del medio ambiente por causa de algunas de sus empresas multinacionales.

Para los Estados fuertes, los habitantes de los países pobres son muchos, viven hacinados, tienen demasiados hijos, y por lo tanto, no disponen de alimentos suficientes para todos; no tienen medios para educarse y están constantemente en guerras tribales. La conclusión para los fuertes es que esos débiles sobran.

Quienes se adjudican el título de “dueños del planeta” dicen que se necesita aplicar sobre los Estados empobrecidos políticas de desarrollo sostenible de la población. Y la sostenibilidad de la población del planeta ya ha sido fijada en no más de 7280 millones de personas, según el Fondo para la Población de las Naciones Unidas. Aunque para algunos importantes referentes del poder mundial, la población del planeta debería reducirse hasta los 2.000 millones de personas.

La realidad ha superado ampliamente lo que parecía ser el argumento de un film de ciencia ficción. En este mismo momento hay en el planeta una gran cantidad de personas cuyo trabajo consiste en poner en marcha mecanismos para que cientos de millones de otras personas dejen de existir.

La realidad echa por tierra los argumentos de superpoblación.

- No faltan alimentos. Con la producción actual se podría alimentar a 10.000 millones de personas.

- Un niño americano consume lo mismo que 442 niños etíopes.

- Un niño europeo consume 50 veces más de energía y produce 50 veces más basura y desechos tóxicos que un niño africano.

La situación actual de las personas marginadas en el planeta no es un problema de explosión demográfica ni de superpoblación ni de agotamiento de los recursos naturales. Es un extremo desequilibrio a nivel económico, político y social, lo que repercute en una gran disparidad en el reparto de la riqueza planetaria. Ante este panorama, la respuesta lógica sería el cambio en el manejo de ciertas estructuras que causan ese desequilibrio, pero los fuertes han optado por acusar a los pobres de ser demasiados, por planificar su control y por eliminar a los que sobran.

Todo lo anterior se desprende de lo manifestado en el informe NSSM 200, Memorando de Estudio para la Seguridad Nacional elaborado por Henry Kissinger para el Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos en el año 1974 y que aún continúa vigente. En este documento se puede leer lo siguiente:

- Los actuales factores de población en los países menos desarrollados suponen un riesgo político, incluso un problema de seguridad nacional para Estados Unidos. Los países con interés estratégico para Estados Unidos son India, Bangla Desh, Pakistán, Nigeria, México, Indonesia, Brasil, Filipinas, Tailandia, Etiopía, Turquía y Egipto... especialmente aquellos que tienen una población creciente y desigualdades también crecientes.

En el punto 33 de este documento redactado en 1974 se lee:

-Nuestro objetivo es que el mundo llegue al nivel de fertilidad de reemplazamiento, (es decir, que se detenga el crecimiento de la población del planeta) en el año 2000. Las bases para lograr este objetivo deben figurar en el Plan Mundial de Población de las Naciones Unidas.

- La localización de reservas de minerales en estos países supone una relación de dependencia de los países industrializados respecto a los menos industrializados... Es posible que empresas extranjeras sean expropiadas a través de gobiernos, conflictos laborales o desordenes civiles. Con ello nuestras reservas se verían comprometidas. Por lo tanto si se reducen las condiciones de crecimiento de la población los riesgos sobre nuestros intereses serán menores. Queda claro que son las materias primas del tercer mundo el interés de estrategia de seguridad nacional de Estados Unidos.

En el informe también se dice:

- Los Estados Unidos trabajarán con organizaciones internacionales estimadas y creíbles como la Organización Mundial de la Salud, el Banco Mundial y UNICEF.

- Debemos tener cuidado en que nuestras actividades no den a los países en desarrollo la apariencia de políticas de un país industrializado contra países en desarrollo. Hay que asegurarse en este terreno. Los líderes del Tercer Mundo deben figurar siempre a la cabeza y recibir el aplauso por los programas eficaces.

Un ejemplo claro de esto aparece con los premios a la Planificación Familiar que instituyó la ONU, donde China e India obtuvieron los primeros por sus políticas de descendencia única y de esterilización masiva y obligatoria.

- El arma de los alimentos debe ser utilizada. Los gobiernos del Tercer Mundo que no se sometan voluntariamente al programa de reducción de población deberán ser forzados a esa sumisión negándoles créditos del Fondo Monetario Internacional e incitando a la población hambrienta a que se rebele, llegando incluso a cambios de soberanía.

(Como dirá Allan Greg, de la Fundación Rockeffeler, la superpoblación es un cáncer; nunca he oído que un cáncer se curara alimentándolo)



FUENTE: Dr. Carlos Martínez, Pro-Vida (ONG) Argentina / http://www.infovida.org.ar


Los programas de esterilización forzosa son políticas gubernamentales para someter a las personas a esterilizaciones quirúrgicas. En la primera mitad del siglo XX, se instituyeron muchos de estos programas en varios países, normalmente como parte de programas eugenésicos que tenían como objetivo impedir la reproducción y multiplicación de miembros de la población considerados como portadores de rasgos genéticos defectuosos.

Estados Unidos fue el primer país en emprender concertadamente programas de esterilización forzosa con propósitos eugenésicos. Los objetivos principales de los programas estadounidenses fueron los retrasados y enfermos mentales, los sordos, ciegos, personas con epilepsia y físicamente deformes. Los amerindios y las mujeres afro-americanas fueron esterilizados contra su voluntad en muchos estados mientras estaban hospitalizadas por otras razones. Algunas esterilizaciones también tuvieron lugar en las prisiones y otras instituciones penales, fijando como objetivo la lucha contra la criminalidad.

En Alemania, el programa de esterilización más amplio del siglo XX tuvo lugar bajo el régimen del Tercer Reich. Uno de los primeros actos de Adolf Hitler, luego de conseguir el control total sobre el estado alemán, fue aprobar la Ley para la prevención de descendencia con enfermedades hereditarias en julio de 1933. La ley fue firmada por el mismo Hitler y más de 200 cortes eugenésicas fueron creadas específicamente como resultado de esa ley. Bajo el amparo de la ley alemana, se les requirió a todos los doctores en el Reich reportar a sus pacientes que fueran retrasados o enfermos mentales (incluyendo a la esquizofrenia y el trastorno bipolar), epilépticos, ciegos, sordos o físicamente deformes, y se impuso una alta multa monetaria para cualquier paciente que no fuera apropiadamente denunciado. Los individuos que padecían alcoholismo, la enfermedad de Huntington (conocida antiguamente como Mal de San Vito) también podían ser esterilizados.

Aunque no está explícito en la ley, 400 hijos bastardos de la región de  Renania fueron también esterilizados a principios de 1937.

Los nazis se inspiraron en los norteamericanos para aplicar sus programas de esterilización de las personas y tuvieron muchas otras políticas raciales a partir de la eugenesia, incluyendo su programa de “eutanasia” por el cual alrededor de 70.000 personas internadas en una institución o que padecían de defectos de nacimiento fueron asesinadas.

Los sucesivos gobiernos de Japón promovieron el incremento del número de japoneses sanos, al mismo tiempo que la disminución del número de personas que padecían retardo mental, discapacidad, enfermedades genéticas y otras condiciones que los llevaba a ser vistos como contribuciones "inferiores" al conjunto genético japonés.

Las Leyes de “Prevención de la Lepra” de 1907, 1931 y 1953 (la última sólo revocada en 1996) permitieron la segregación de pacientes en sanatorios donde los abortos y esterilizaciones forzosas eran comunes, así como el castigo autorizado de pacientes que “alteraran la paz”.

En India, el estado de emergencia declarado entre 1975 y 1977 incluyó una iniciativa infausta de planificación familiar que empezó en abril de 1976, la cual incluía la vasectomía de miles de hombres y ligadura de trompas de las mujeres, sea de manera voluntaria o bajo condiciones coercitivas. El responsable del programa fue el hijo de la entonces primer ministra Indira Gandhi, Sanjay Gandhi.

En Perú, el presidente Alberto Fujimori alentó diversos planes de esterilización durante su gobierno. En ese período se puso en funcionamiento un programa de esterilizaciones forzadas contra las mujeres indígenas (esencialmente quechuas), con el nombre de “Plan de salud pública” y que fue presentado el 28 de julio de 1995. El plan fue financiado principalmente por la Agencia de Cooperación Internacional Estadounidense y por el Fondo de Población de las Naciones Unidas.

También se legalizaron durante el gobierno de Fujimori otros métodos de contracepción a los que se opuso fuertemente la Iglesia Católica. Pero en febrero de 1996, la propia Organización Mundial de la Salud felicitó a Fujimori por su plan de control demográfico.

El ministro de salud de ese entonces, Luis Solari, instituye en setiembre de 2001 una comisión especial sobre las actividades de anticoncepción voluntaria quirúrgica (AVQ), mientras que una comisión parlamentaria se encarga de inquirir sobre las "irregularidades" del programa.

Entre los otros países que instauraron prácticas de control demográfico, se encuentran Australia, Noruega, Finlandia, Estonia, Eslovaquia, Suiza, Islandia, Panamá y Puerto Rico.

En el Reino Unido, el secretario de Estado Winston Churchill aprobó en 1913 una cláusula que instauraba la esterilización forzosa en la denominada “Acta para la Deficiencia Mental”.

La Unión Soviética impuso la esterilización forzosa a los obreros deportados de Rumania a los campos de trabajo, poco después de la Segunda Guerra Mundial (entonces Rumania debía proveer a Rusia de mano de obra, por una cláusula incluida en el armisticio). Y Checoslovaquia llevó a cabo una política de esterilización de mujeres gitanas entre 1973 y 1990.

Cuando el balance de la vida no satisface, cuando se devela un gran contraste entre cómo se vive y cómo les gustaría vivir a las personas, cuando son más las situaciones desagradables las que se reiteran en la existencia humana, cuando surgen serias dudas acerca de los “por qué” o los “para qué” de las actividades humanas cotidianas y no se hallan respuestas convincentes, es posible que ya sea tiempo de realizar cambios radicales en la formas de vida de nuestra especie.

Para comenzar el cambio, es necesario que todos crean realmente que ese cambio es posible. Para creer que el cambio es posible, es preciso sentir la libertad para elegir y capacidad para decidir sobre la propia vida. Para sentir la libertad para elegir y la capacidad para decidir, es imprescindible asumir la responsabilidad individual respecto a la vida. Para asumir esa responsabilidad, es necesario que cada persona experimente el verdadero “poder” sobre su propia vida.

A menudo, el principal escollo para recorrer ese camino que va desde el poder hacia el cambio, es la actitud humana de que esto no es posible. Eso es lo que ellos quieren que creamos.

Ellos no quieren perder ni una fracción del prestigio que les confiere aparecer como los dueños y amos del planeta. Por eso nos mienten, por eso es que cada vez hay más miseria, más hambre, más desempleo, más violencia, más guerras, más delito… más exterminio.

Ellos quieren menos gente no productiva en el mundo para seguir gobernando y esquilmando a los países mediante el miedo y la locura.
Enviado por otras alternativas a las 8:53 AM  
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