1º. “El descubrimiento de América es el acontecimiento más trascendental que haya realizado la humanidad a través de los tiempos, pues todas las renovaciones posteriores derivan de este asombroso suceso, que a la par que amplió los límites de la tierra, abrió insospechados horizontes al espíritu”.
2º. “Que se debió al genio hispano intensificado con la visión suprema de Colón, efemérides tan portentosa, que no queda suscrita al prodigio del descubrimiento, sino que se consolida con la conquista, empresa ésta tan ardua que no tiene término posible de comparación en los anales de todos los pueblos”. 3º. “Que la España descubridora y conquistadora volcó sobre el continente enigmático el magnífico valor de sus guerreros, el ardor de sus exploradores, la fe de sus sacerdotes, el preceptismo de sus sabios, la labor de sus menestrales, y derramó sus virtudes sobre la inmensa heredad que integra la Nación Americana”.
“Por tanto, siendo eminentemente justo consagrar la festividad de la fecha en homenaje a España, progenitora de las naciones a las cuales ha dado con la levadura de su sangre y la armonía de su lengua una herencia inmortal, debemos afirmar y sancionar el jubiloso reconocimiento, y el Poder Ejecutivo de la Nación:
"Artículo primero: Declara Fiesta Nacional el 12 de octubre.
"Artículo segundo: Comuníquese, publíquese, dese al Registro Nacional y se archive".
Sobre el 12 de Octubre se tejió un enredo histórico con el único fin de ocultar el robo y crimen, cometidos por Cristóbal Colón. Como ya son muchas las imprecisiones, enigmas y mentiras inventadas en torno a la vida y obra de Colón, se hace necesario realizar un análisis racional que nos conduzca en definitiva exponer la verdadera personalidad de este hombre.
Pero, antes de analizar quién fue realmente Colón, es necesario dar un breve repaso al concepto general que se tenía para aquella época, del cielo y de la tierra.
Según la religión católica: la tierra era plana, estaba fija y constituía el centro del universo. Los sacerdotes católicos se apoyaban para sostener estas mentiras, en la Biblia, donde según el Apocalipsis capítulo 7, versículo 1, nos habla de los “cuatro ángulos de la tierra”. Según dicho libro, el movimiento de los astros se debía a que “El cielo se mueve como un libro o pergamino que se enrolla” Isaías capítulo 34, versículo 4 y Apocalipsis capítulo 6, versículo 14.
De acuerdo con la Biblia, el sol y la luna eran simples luminarias creadas tan solo para que “luciesen sobre la tierra y la alumbraran, el sol se creo para alumbrar de día, y la luna para alumbrar de noche”, Génesis capítulo 1 versículos 15 al 18. En esa época, tenía tal poder ese concepto geocéntrico del universo, que se aceptaban como realidad mitos como los siguientes: una vez Josué, (capítulo 10, versículo 12,13), hizo detener al sol en su carrera cuando este iba pasando por sobre la aldea de Gabaon. Isaías, por otro lado nos cuenta, en ll de reyes capítulo 20, versículos 9 y 11 que él hizo retroceder al sol en su carrera...
En cuanto a las estrellas, se creía que cada una de ellas no era más grande que una manzana o un higo, pues según el Apocalipsis llegara el día en que las estrellas del cielo caerán sobre la tierra como higos de una higuera mecida por el viento. Apocalipsis capitulo 6 versículo 3.
A esto debemos agregar, que la religión católica había impuesto el dogma de que solo aquellos viejos continentes o sea; Asia, Europa y África podían existir.
Como se puede observar, el criterio que se tenía antiguamente del universo, es contrario y diametralmente opuesto al que se tiene hoy. Sin embargo ese antiguo criterio fue el que privó en Europa durante muchos siglos, pues para las religiones que se apoyaban en la Biblia, ese criterio constituía la suma sabiduría. Nadie se atrevía a ponerlo en duda públicamente, porque quien lo hiciera podía terminar su vida en la hoguera de la inquisición. De ahí que, cuesta creer que siendo Colón un ferviente católico como lo asegura la religión, se pusiera a buscar nuevas tierras que fuesen a demostrar lo falso del dogma de su misma religión.
Afortunadamente, son ya muchos los investigadores históricos, que coinciden en señalar que detrás de todas las mentiras, imprecisiones y enigmas históricos que envuelven la vida de Colón, se esconden motivos graves y comprometedores, que fueron guardados como secreto de Estado.
Salvador de Madariaga, en su libro: “Vida del muy magnífico Señor Don Cristóbal Colón”, expresa lo siguiente:
“Todo ha conspirado para rodear la vida de Colón de tanto misterio, como él parece haber querido. Es difícil resolver el rompecabezas que ofrecen las historiografías de Colón. Subsisten dificultades sin resolver y fosos sin flanquear, entre el Colón que nos pintan los papeles genoveses, y el que nos revelan las declaraciones del propio Almirante”.
Otro investigador histórico, Carlos Brandt en su libro: “El misterioso Almirante y su enigmático descubrimiento”, página 23 dice lo siguiente:
“A cualquier quiste, sin necesidad de que descubra la América, se le conoce la fecha y lugar en que nació, en tanto que nosotros desconocemos las de todo el gran Almirante de la mar océano, Virrey de la India, descubridor del Nuevo Mundo, hombre que firmó con el Rey varios contratos, sin contar sus famosos testamentos, mayorazgos y otros documentos. ¡Y que vengan a decirnos que esa fecha se perdió por indolencia o por descuido! No hay tal cosa; esta fecha se perdió así como también desaparecieron la nacionalidad original del Almirante, su verdadero nombre, y el real motivo de su famosa expedición, porque tanto al Rey, como a Colón y a los suyos, les convenía hacer desaparecer esos datos”.
El historiador Español Nectario María, publicó que el verdadero descubridor del Nuevo Mundo fue Alonso Sánchez de Huelva, un náufrago a quien una tempestad lanzó a las costas de la hoy América.
López de Gomara en su libro: “Historia general de las Indias”, página 39, también habla de un piloto que decía haber estado en el Nuevo Mundo, pero que encontrándose en apuros de dinero, logró que Colón lo acogiese en su casa, de donde no salió con vida. Colón se apodero de todas las observaciones, planos, mapas e investigaciones dejadas por el piloto en cuestión.
Fernández de Oviedo, también habla en su libro “El secreto de Colón”, de un piloto desconocido a quien Colón asesinó y robó.
A principios del siglo XX, Joaquín Trincado afirma en su libro “Primer rayo de luz”, página 23 lo siguiente:
“El mismo descubrimiento del Nuevo Mundo, acusa que no hay misterio en la naturaleza. En cambio, hay misterio en el descubridor, que no fue Colón; y si no fuera por su avaricia y crimen, América estaría descubierta unos años antes.
El viaje primero de las carabelas no es el que rompe el misterio. Y lo demuestra la ruta que el marino trazó en aquel su primer viaje con la bandera de Castilla; ya lo esperaban seis españoles más, que antes habían quedado allí, mientras Colón, acompañado por otro marino, su patrón, volvía a España, de las que una tempestad los sacara de las costas occidentales de Galicia y la providencia de la ley los condujo en la barca, eso sí, con todas las penurias imaginables, a Haití”.
Con todos estos datos aportados tomados de investigadores históricos de distintas épocas, se podría comenzar a desenredar la historia del descubrimiento.
La historia oficial, o sea; la que se enseñan a los chicos en las escuelas, dice sobre Colón lo siguiente:
* Que nació en Génova en 1451 y que vivió allí hasta los 21 años. * Que originalmente Colón se llamaba Colombo. * Que sus padres se llamaron Domenico Colombo y Susana Fontanerosa. * Que estudió en la Universidad de Pavia. * Que fue víctima de la ingratitud y de la envidia de sus enemigos.
Habría que analizar si verdaderamente Colón nació en Génova:
Existe un solo documento histórico donde Colón manifiesta por escrito ser genovés. Ese documento se llama mayorazgo. El mayorazgo, o vínculo de mayorazgo, es una institución del antiguo derecho castellano que permitía mantener un conjunto de bienes vinculados entre sí. Los bienes así vinculados pasaban al heredero, normalmente el mayor de los hijos, de forma que el grueso del patrimonio de una familia no se diseminaba, sino que sólo podía aumentar.
Es ese mayorazgo Colón escribió lo siguiente: “siendo yo nacido en Génova”. Ahora bien, si Colón nació y vivió en Génova hasta los 21 años como se asegura, lo probable es que debía hablar italiano o algún dialecto genovés.
Por medio de una carta enviada por Colón a un Italiano llamado Micer Juan Luis, en Génova, en el año de 1504, se podría probar que Colón no hablaba italiano; pues, la carta la escribió en Castellano, cuando sabía que su corresponsal no hablaba esa lengua.
Menéndez Pidal, en su libro “La Lengua de Cristóbal Colón”, página 25, observa que a Colón se le encontró un libro de la “Historia Natural de Plinio”, publicada en italiano. A este ejemplar, Colón le escribió ciertos comentarios en forma de notas en castellano. Es curioso que a una obra escrita en italiano no se le haga sus comentarios sino en castellano. Esto prueba que Colón posiblemente leía el italiano, pero no lo hablaba ni lo escribía.
Carlos Brandt, el historiador nacido en Miranda, Venezuela el 11 de octubre de 1.875, cuenta en la página 35 de su libro: “El misterioso Almirante y su enigmático descubrimiento”: El castellano era el idioma madre de Colón, esto es, el idioma en el que se expresaba corrientemente y con el que se entendía con sus padres, hermanos e hijos. Fuera del castellano, el Almirante hablaba frecuentemente el portugués. Hablaba también francés y sabía bastante latín y algo de griego y hebreo. De modo que su desconocimiento del italiano no se le puede achacar a falta de talentos para aprender idiomas.
Sin embargo ese desconocimiento era tal que, para entenderse con los italianos, necesitaba intérpretes. Se carteaba en castellano con el sacerdote italiano Gorrica y en portugués con el cosmógrafo italiano Toscanelli, quien creía que era Lusitano. Trató una vez de escribir algunas líneas en dialecto genovés, y cometió en pocas líneas mas errores que un niño de primeras letras”.
Existen otros datos sumamente importantes que prueban que Colón no era genovés. Uno de estos es el hecho de que la Corona Española, exigía a todos los navegantes extranjeros naturalizarse españoles para poder obtener el codiciado título de Piloto Mayor Español. Navegantes de la talla de Magallanes, Bocanera, Américo Vespucio y otros cumplieron con este requisito. Sin embargo, el Rey don Fernando no exigió a Colón este importante documento para nombrarlo nada menos que Virrey y Almirante Mayor de la Mar Océano. Se debe advertir, que todos esos nombramientos se los dieron a Colón antes del descubrimiento, o sea, que no fueron recompensas sino títulos exigidos por Colón.
Este requisito de nacionalización existía desde antes que a Colón se le ocurriese irse a la mar. Este dato demostraría que el Rey Fernando sabía que Colón era español y por eso no le exigió naturalizarse.
Otro dato lo aporta el diplomático, escritor, historiador y pacifista español Salvador de Madariaga, nacido en La Coruña en 1886 en su libro: “Vida del muy magnífico Señor Don Cristóbal Colón”, cuando relata la batalla del Cabo de San Vicente: En dicha batalla se encuentra Colón combatiendo al lado de los Franceses y en contra de los genoveses, lo que hace exclamar al mismo Madariaga: “¿Que Genovés es este que en vez de servir a Génova combate contra ella?”.
El más antiguo de los biógrafos de Colón, su hijo don Fernando Colón, en su libro: “Historia del Almirante”, declara haber ido a Génova para averiguar el origen y conocer la familia de su padre, sin lograr encontrar allí ni el más mínimo rastro de ella. El hecho quedo comprobado posteriormente ya que después de la muerte de Colón, ningún genovés ni italiano se presentó a reclamar su parte de herencia y los que lo hicieron resultaron ser impostores.
Cabe analizar también si es cierto que el apellido Colón, proviene del Italiano Colombo.
Colón dejó escrito en su mayorazgo, que sus antecesores habían de llamarse los “De Colón” y exigió en dicho documento lo siguiente: “que no lo herede nadie, ni aquí ni en el otro cabo del mundo salvo, que se hallase hombre de mi linaje verdadero y se llamase él y sus antecesores De Colón”. Con esta categórica declaración, de que sus antepasados debían llamarse “De Colón” queda muy mal parada la afirmación Italiana de que se llamaba originalmente Colombo.
Muchos defensores de la idea del apellido Colombo, aseguran que el mayorazgo es un documento apócrifo, y que por lo tanto no tiene validez lo del apellido De Colón. Ahora bien, declarar falso el mayorazgo en cuestión sería una incoherencia, ya que significaría condenar el único documento importante que existe en que Colón, en persona, manifestó ser genovés.
Cuando se menciona que Fernando Colón dijo haber ido a Génova y no encontrar rastro alguno de la familia de su padre, fue porque Fernando iba en busca de una familia de apellido De Colón, tal como lo señaló su padre en el mayorazgo; sin embargo, no encontró a nadie con ese apellido en Génova ni en toda Italia. A esto se debe agregar que no existe ni un solo documento donde Colón hubiese firmado con el apellido Colombo, ni aún empleándolo como seudónimo. Colón casi siempre firmaba con un logogrifo enigmático que consistía en un triángulo formado con letras que nada tenían que ver con su nombre ni con su apellido.
S
S A S
X M Y
X po Feren S
Poderosas razones tenía Colón para vivir ocultando su nombre constantemente. Llego al extremo de responderle de mala gana, a la ama del Príncipe don Juan, a una pregunta que esta le hiciera de por qué se dejaba llamar El Almirante y de por qué firmaba con un logogrifo. Colón, le dijo arteramente “pónganme el nombre que quieran”. Lo que evidencia que Colón, quería enredar más los hilos que pudieran conducir a esclarecer su verdadera identidad.
Muchos historiadores se tomaron de unos documentos encontrados en los archivos del Monasterio de San Esteban, en la vía Mulcento de Génova, que contenían los nombres de Domenico Colombo, Susana Fontanerosa y sus hijos Bartolomé, Diego y Christoforo Colombo, que vivieron en Génova en el período que comprende entre los años 1456 y 1460, para decir que esos eran los padres y hermanos de Colón. Desde el día en que se produjo ese hallazgo ya nadie más dudó acerca de que Colón era de Génova.
Sin embargo, cabe recordar que Colón en su mayorazgo, no habla de ningún Colombo, sino que declara en varias oportunidades que sus antepasados habían de llamarse De Colón; de ahí que por muy auténticos que fuesen los mencionados papeles Genoveses, estos no hablan sino de una familia italiana de apellido Colombo, lo que nada tiene de particular, pues en aquella época bien pudo haber en cada ciudad de Italia muchas familias de apellido Colombo, con hijos llamados Christoforo, Bartolomé o Diego. Lo difícil es haber hallado allí, una familia que se llamase De Colón, así con el prefijo De, tal como lo indicaba colón en su mayorazgo. Además, el Diego de la citada familia Colombo, aparece en dichos documentos como nacido con fecha anterior al Diego de la familia De Colón.
De acuerdo con la mencionada declaración en el mayorazgo, sus hijos y hermanos, convinieron en conservar el apellido Colón, pero quitándole el prefijo De. Todo esto descalifica por completo los citados papeles encontrados en los archivos del Monasterio de San Esteban de Génova.
Don Fernando Colón, asevero que su padre había estudiado en la Universidad de Pavia. Pero las investigaciones llevadas a cabo en los archivos de esa Universidad, demostraron que no hubo tal estudiante allí. Y si acaso hubiese asistido en verdad, la pregunta que cabría sería: ¿Qué Universidad de Pavia era esa, que ni siquiera le enseño al Almirante hablar ni escribir el italiano?
Generalmente se ha querido presentar a Colón, como víctima de la indolencia, de la envidia y de la ingratitud humana. Cristóbal Colón sí fue víctima, pero de su propia avaricia, fanatismo y prejuicios de todo orden.
Jacob Wasserman, escritor alemán que vivió entre 1873 y 1934, escribió en su libro: “Colón, el Quijote del océano”, lo siguiente: “Colón era práctico, artero y mañoso, era sombrío como un monje; ni una chispa de alegría brillaba en sus ojos; no poseía ninguna huella de humorismo; todo en él eras suspiros, lamentos, congojas, apagamientos; incapaz de ganar y guardar. Jamás supo hacer por sí mismo un cómputo ya que carecía de adecuados conocimientos científicos. Su erudición se reducía únicamente a la historia del Viejo Testamento”.
Esta oportuna descripción queda plenamente confirmada con los siguientes hechos: en su tercer viaje colón se ve ante las bocas del Orinoco, y no se da cuenta de que se encontraba realmente ante un Continente, pues ninguna isla podría contener un río como aquel, que lanzaba sus aguas dulces muchos kilómetros mar adentro. Sigue costeando y llega a la Península de Paria, a la que le da el nombre de “Isla Santa”, que luego se lo cambia por el de “Isla de Gracia”.
Recorre muchos kilómetros de costa, desde el Orinoco hasta Paria y de aquí hasta la Vela de Coro, y con todo esto no se da cuenta de que se encontraba ante todo un continente. Cristóbal Colón piensa de nuevo en el enorme río, pero es sólo para ocurrírsele que se trataba del Ganges. Luego se imagina que es en Paria donde debe estar situado el paraíso terrenal.
Cuesta trabajo creer como fue posible que a este hombre lo llamaran el descubridor, cuando jamás supo lo que había descubierto, ya que cuando se encuentra frente a tierra firme, la bautiza con el nombre de Isla, a pesar del enorme trecho de tierra que hay entre el Orinoco y Paria.
Otros autores han señalado, que Colón se comportó siempre como un hombre egoísta y sin ningún principio de honor y que no solamente fue despiadado con los indios, sino aún contra sus fieles marinos y amigos. Se recuerda su actitud cuando se produjo el descubrimiento: por decreto real, al primero de los tripulantes de sus tres carabelas que viera tierra, se le pagaría una pensión de 10.000 maravedíes. Pues bien, a las 2 de la madrugada del día 12 de Octubre, Rodrigo de Triana dio la voz de “tierra”. El caso es que Colon, dijo que la noche del día 11, antes de irse a cama, a eso de las 10 de la noche, le pareció haber visto en lontananza, o sea, a lo lejos, una luz que “era como una candelilla de cera que se alzaba y se levantaba”. Colón se hizo pagar la pensión alegando haber sido él, el primero en ver tierra, que en todo caso no fue tierra sino luz lo que vio, y la orden decía expresamente que había de ser tierra lo que se viera para cobrar la pensión. Nadie se atrevió a discutir con Cristóbal Colón pero esta sucia acción retrata de cuerpo entero quien fue Don Cristóbal.
Colón, fue cruel por muchas razones, siendo la principal el oro. Al que le pusiera dificultades en sus negocios, lo fulminaba sin piedad. Según varios cronistas de su época, a Colón le podían arrancar el corazón, pero no la bolsa. Su sed de oro lo hizo cometer muchos crímenes, entre ellos el asesinato de su patrón y verdadero descubridor de estas tierras, así mismo cuando introdujo la costumbre de cortarles la nariz y las orejas a aquellos indios que trataban de huir, o que se mostraban renuentes a trabajar para él, o a soportar la esclavitud. Con este mismo propósito introdujo la costumbre de amaestrar perros bravos para perseguir a los indios desnudos quienes huían por no poder pagar el impuesto de oro que se les exigía.
Cierta vez, convencido Colón de que no lograría dominar por la fuerza al cacique Caonabo, le dio esta orden a su teniente Alonso de Ojeda: “Invitad al indio Caonabo, amigablemente, a que venga a nuestro campamento para hacer con él un arreglo amistoso, y tan pronto llegue, capturadlo”. Ojeda cumplió la orden y el confiado indio fue a la amistosa cita donde fue hecho prisionero, muriendo poco tiempo después.
Colon lejos de ser víctima, fue victimario; lejos de ser descubridor fue un usurpador; más que un explorador, resulto ser un explotador. Otro navegante se habría dedicado principalmente a hacer investigaciones científicas en los lugares que visitaba durante sus viajes a ultramar. Pero a Colón todo esto le parecía secundario y debido a ello murió ignorante de que había descubierto el nuevo mundo, pues su mente no parecía tenerla ocupada en la exploración, sino en la explotación.
Busca solo oro por todas aquellas islas, y cuando no lo encuentra, busca indígenas, a los que secuestra y que luego vende como esclavos, convirtiéndolos así en lo que él llamaba “oro humano”. Los ofrecía a 1500 Maravedís “la pieza”. Y para animar tan vergonzoso tráfico agregaba que con el producto de su trabajo cada indio, en poco tiempo, se pagaba por sí mismo. “Y la paga sea de los mesmos de los primeros dineros que de ellos salieren”, escribió este cruel traficante de esclavos.
En una esquela, Colón habla con entusiasmo de un “lote de 4000 indios que a poco valor valdrían 20 cuentos y 4000 quintales de brasil…”. Ello demuestra que su mina de oro humano ha debido ser inagotable. Cierta vez necesitaba siete mujeres indígenas y ordena que le traigan "siete cabezas" cual si se tratara de ganado…
Cristóbal Colón se distinguió mucho por su avaricia, por su sed de honores y de bienes materiales. Lejos estuvo del desinterés y el amor a la ciencia que distingue al verdadero sabio y explorador.
Colón, sin quererlo, aportó un dato en su mayorazgo que es clave para descubrir el lugar de su nacimiento. Ese dato es su declaración de que sus antepasados habían de llamarse “De Colón”. Como se recordará, su propio hijo don Fernando se encargó de destruir la versión de que era genovés, al ir hasta Génova y no encontrar rastros de ese apellido; pero, investigaciones posteriores comprobaron que en un cementerio judío en Galicia, aparecen con frecuencia tumbas con el apellido “De Colón”, tal como dijo el almirante que habían de llamarse sus antepasados.
Muchos autores, como el Filosofo Español Joaquín Trincado, coinciden en señalar que Colón era de Galicia, específicamente de Pontevedra. Así mismo el historiador Nectáreo María aseguro que era español de origen judío y, según sus palabras, un pirata negrero lleno de crueldad, avaricia, egoísmo y soberbia”.
El verdadero rompecabezas de la historia indicaría que a tierras Americanas llegó Alonso Sánchez de Huelva, capitán de una embarcación de pesca, junto con otros marinos de su tripulación, entre los que se encontraba Cristóbal Colón. Todos llegan empujados por la fuerza de un vendaval, desde las costas de Galicia donde se hallaban en faenas de pesca. Al cabo de cierto tiempo, Alonso Sánchez decide regresar a España, utilizando la carta marina que previsivamente fue trazando durante la azarosa travesía. Colón tomó la decisión de regresar junto con su patrón, en cambio seis marinos optaron por quedarse en lo que luego se denominó La Española. Ya de regreso, y encontrándose en alta mar, Colón asesinó a su experto capitán y se apropió así del documento que luego le serviría para orientarse en una nueva travesía y fingir ser un autentico descubridor.
Colón por su ambición de riquezas y poder, comprendió que las tierras descubiertas por su patrón, representaban una fuente inagotable de riquezas a quien dijese ser su descubridor; por ello tomó la determinación de asesinarlo para robarle los apuntes que había trazado guiándose por las estrellas en la ida azarosa y corregidas en la vuelta voluntaria.
Consumado el robo y crimen premeditado, Colón desvía la pequeña embarcación hacia Lisboa y disfrazado se finge Italiano, haciéndose pasar por Genovés, y recurre en el año de 1484 al Rey de Portugal Juan II, a quien trató de convencer para que financie una expedición que iría en búsqueda de ciertas tierras desconocidas, que Colón, dice haber escuchado de su existencia a ciertos pescadores. El Rey rechazó el pedido ateniéndose al informe contrario presentado por tres asesores, donde entre otras cosas le recordaban al Rey, los dogmas religiosos que afirmaban que en los fondos de los mares desconocidos habían piedras de imán que atraían a los buques y los hacían naufragar, así como zonas de aguas hirvientes en el Ecuador que harían zozobrar a cualquier embarcación; además, los asesores advertían que las recompensas solicitadas por Colon en el caso de cualquier hallazgo eran exageradas.
Rechazado su proyecto por la corte lusitana, Colón se vio en la necesidad de pasar a España, a finales de 1485 o comienzos de 1486. Allí con el secreto de su robo y crimen, se vio obligado por el hambre y la miseria más los prejuicios religiosos, a visitar el convento de santa María de la Rábida, de la orden franciscana, donde confesó su robo y crimen a los frailes Juan Pérez, Antonio de Marchen y otros, quienes bajo amenaza le arrebataron las cartas de navegación levantadas por Alonso Sánchez de Huelva, asesinado por Colón.
Los frailes de este convento, ocultaron por algunos años estos documentos que consideraron peligrosos y herejes para sus doctrinas dogmáticas, pero enterados de que Colón fue a buscar apoyo a las cortes de Inglaterra y Francia y movidos por su ambición, fueron a mostrárselos, en la persona del fraile Antonio de Marchen, a la Reina Isabel la católica, quien con semejantes documentos comprendió el total éxito de la expedición, por lo que inmediatamente mando a llamar a Colón a la corte para discutir las condiciones del viaje. En un principio la Reina no aceptó las condiciones impuestas por Colón por considerarlas exageradas, pero pronto suavizo su posición al comprender que Colón era un hombre enfermizamente ambicioso, que no escatimaba medios para conseguir sus fines, hasta el punto de haber asesinado y robado para ello.
El 17 de Abril de 1492, la Reina Isabel firmó las capitulaciones en santa fe, adquiriendo Colón para sí y sus descendientes el título de Almirante de las islas y tierras firmes que descubriera: sería Virrey y Gobernador general de ellas; con facultad de proponer candidatos para los cargos que fuesen creados; recibiría el décimo de las riquezas que se encontraran; le correspondería a él y a sus sucesores entender como únicos jueces en los posibles pleitos entre Castilla y las nuevas tierras.
Con la firma de las capitulaciones Colón logró lo tan anhelado desde que asesinó a su patrón:
* Impunidad en el robo y crimen cometido. * Privilegios únicos que lo convertían en un hombre poderoso. * Protección y encubrimiento cómplice de la iglesia católica y de la Reina Isabel. * Satisfacción por el triunfo de su avaricia, ansias de poder, riquezas y dominio.
Como se puede observar, el verdadero descubridor fue el marino de Huelva asesinado por Colón. Éste, lo que hizo fue retardar dicho descubrimiento al ocultar por varios años su criminal acción. Con tales antecedentes se develan así mismo las falacias en que incurrió Cristóbal Colón acerca de su nombre y de su lugar de nacimiento, y el hecho de que anduviera por diversos países tratando de conseguir financiamiento para su empresa; pues, se hallaba temeroso de que la justicia humana descubriera el crimen que el había cometido.
Sin embargo se debe reconocer que las consecuencias del descubrimiento se hicieron sentir en el orden científico, político y económico.
Por un lado se adelantó el conocimiento cabal del planeta; se comprobó, en contra de los dogmas, misterios y supersticiones de la Iglesia Católica, la existencia de otras constelaciones que enriquecieron la astronomía y revolucionaron todas las ciencias y todas las formas del pensamiento humano.
Copérnico pudo por fin, llevado por una serie de observaciones y de cálculos, concluir que, contrariamente a lo sostenido por el cristianismo, la tierra giraba alrededor del sol, y no el sol alrededor de la tierra. El sistema de Copérnico fue declarado hereje por la Iglesia y en el año 1616 los sacerdotes romanos consiguieron condenarlo como contrario a las escrituras bíblicas.
No solamente Copérnico sufrió estas persecuciones de la religión católica, sino casi todos los sabios de la época:
El cirujano Vesalio de Bruselas, que vivió entre 1514 y 1564, publicó en 1543 una descripción precisa de la estructura del cuerpo humano. Fue falsamente acusado por la inquisición de haber abierto el cuerpo de un hombre todavía vivo y lo condenaron a muerte.
El medico Español Miguel Servet que nació en 1509, descubrió la circulación de la sangre entre el corazón y los pulmones, pero por haber publicado un libro llamado “De la Trinidad de los Errores”, donde negaba la divinidad de Jesús, fue apresado en Ginebra y quemado vivo en la hoguera en el año de 1553 por orden del protestante Juan Calvino que no admitía, al igual que Lutero y los católicos, la libertad de conciencia.
El cirujano Francés Ambrosio Pare que vivió entre 1517 y 1590, también lucho contra los tribunales de la inquisición para poder sustituir la cirugía bárbara que se practicaba entonces y que consistía en el empleo del hierro rojo o del aceite hirviente para detener las hemorragias por una cirugía mas racional y humana, consistente en practicar la ligadura de las arterias.
El Suizo Philippus Aureolus Bombast von Hohenheim, conocido como Teofrasto Paracelso y nacido en Zurich en noviembre de1473, también encontró grandes oposiciones de la Iglesia, pero aún así renovó la medicina empleando productos químicos como el antimonio.
Giordano Bruno, Filósofo italiano que vivió entre, 1548 y 1600, publicó varios libros entre ellos: “Sobre el infinito del Universo y de los Mundos”.
Fue encarcelado siguiéndosele un proceso para que se retractara de sus escritos ante el padre Roca, inquisidor; ante su negativa lo condenaron a ser quemado vivo en la hoguera donde dijo las siguientes palabras:
“Amordazaréis mi boca, mas ya no podréis impedir que se hable en todo el Mundo de mi doctrina. Haréis que la muerte selle mis labios, pero no podréis borrar la verdad ya impresa en mis libros. Abrasaréis mi cuerpo con las llamas, pero mi espíritu flotará sobre las cenizas. Escuchad mi profecía: Rodarán los siglos. Los cadalsos que ahora levantáis, se convertirán en monumentos de gloria, y los cuerpos que ahora devoráis por medio de las llamas, resurgirán en mármoles y bronces… Rodarán los siglos y caeréis vosotros… El pensamiento será libre… Y la bestia del fanatismo será expulsada para siempre de la conciencia humana”.
Vamos, le dice el padre Roca y es quemado vivo en medio de una plaza de Roma el 17 de Febrero del año 1600, por orden del papa Clemente VIII, quien presenció la ejecución acompañado de obispos, arzobispos y cardenales.
Galileo Galilei, nacido en 1564 y fallecido en 1642, fue torturado y encarcelado de por vida por demostrar que la tierra se movía.
Se podría citar a cientos de sabios más, víctimas del odio religioso, pero con los señalados es suficiente prueba para demostrar que la religión cristiano católica ha retardado por mas de cuatro siglos el progreso de la humanidad; de ahí la importancia del descubrimiento de América, ya que estas tierras venían a ser el asilo no solamente de la alimaña que saqueó y destruyó culturas enteras, sino de hombres de valía que escapaban de aquellas tierras ensangrentadas por el fanatismo religioso.
En 1492, a América no vino la España culta y progresista en el momento de la conquista, sino la España de la inquisición, de las hogueras, de los sacerdotes crueles y despiadados; la de Fernando e Isabel, la del asesino Colón. Todos sumisos y dominados por la religión romana. Es cierto que se cometieron grandes barbaridades imposibles de justificar, pero que se explican y comprenden viniendo de hombres embrutecidos por el fanatismo y, de frailes que decían que los indígenas no tenían alma y que se les podía tratar con el mismo rigor que se puede tratar a cualquier animal; y así se hizo por mucho tiempo.
“Conviértanlos o mátenlos” era la orden de la Reina Isabel la católica, para la conversión de los indios al cristianismo.
Hoy día todas las religiones cristianas claman por la paz y son ellas las que atizan el fuego de las discordias para que no se apague. Dicen que el arreglo de los problemas vendrá mejorando al hombre por medio de la enseñanza religiosa y del desarrollo de la inteligencia. Aquí cabría la siguiente pregunta: ¿Qué clase de contenidos deberían tener esas enseñanzas?...porque sería triste que los jóvenes de la actualidad sigan siendo formados en base a mentiras, supersticiones, fábulas, misterios y dogmas absurdos e irracionales.
Se hace difícil para las nuevas generaciones creer que en la época del descubrimiento se afirmaba que la Tierra era el centro del Universo y que se quemaba en la hoguera a cuanto científico afirmara lo contrario.
Se hace difícil para todos creer que en el tiempo de la conquista se decía que la mujer era impura, que no tenía alma y que era la causante de la perdición del hombre.
Tantas cosas han pasado en cinco siglos y resulta infinitamente difícil imaginar cuánta maldad y cuánta infamia condujeron al proceso de “usurpación” más cruel de la historia de la humanidad.
Fuente: * “Quinientos años de mentiras: un usurpador y criminal llamado Cristóbal Colón” por Jailber Efrain Guerra Cira Adaptación y conclusiones: Marcelo Quiroga
GRANDE MAESTRO SACANDOLE LAS CARETAS A ESTOS DELICUENTES COMO LOS QUE TENEMOS AHORA ASESINOS Y CHORROS. MIRÁLO A CRISTOBALITO Y SU GRUPETE QUE BIEN LO QUE NOS ENSEÑARON Y SIGUEN MINTIENDO QUE VERGUENZA !! GRACIAS MARCELO POR SACAR LA VERDAD DE LA HISTORIA DE ESTA POBRE ARGENTINA MÍA. SEGUÍ ADELANTE CON EL MEJOR PROGRAMA DE LA NOCHE, Y POR ESTE SITIO QUE NOS DEJA OPINAR LIBREMENTES ABRAZOS FUERTES... JUAN CARLOS RODRIGUEZ Y FLIA
GRANDE MAESTRO SACANDOLE LAS CARETAS A ESTOS DELICUENTES COMO LOS QUE TENEMOS AHORA ASESINOS Y CHORROS. MIRÁLO A CRISTOBALITO Y SU GRUPETE QUE BIEN LO QUE NOS ENSEÑARON Y SIGUEN MINTIENDO QUE VERGUENZA !! GRACIAS MARCELO POR SACAR LA VERDAD DE LA HISTORIA DE ESTA POBRE ARGENTINA MÍA. SEGUÍ ADELANTE CON EL MEJOR PROGRAMA DE LA NOCHE, Y POR ESTE SITIO QUE NOS DEJA OPINAR LIBREMENTES ABRAZOS FUERTES...
JUAN CARLOS RODRIGUEZ Y FLIA